PROMA Proyectos de Ingeniería Ambiental se encarga en la actualidad de realizar el servicio de Asistencia Técnica Especializada en la gestión del vertedero de Limusa, en Lorca.

Este vertedero se caracteriza, entre otras cosas, por la superficie de vertido que abarca. En los casos de vertederos en los que la superficie de vertido es muy grande, para realizar una explotación controlada de estos, es necesario tener en consideración la cantidad de lixiviado que va a producirse. A mayor superficie ocupada, mayor cantidad de lixiviado producida en explotación.

En el caso del vertedero de Limusa, para realizar una explotación controlada, PROMA ha realizado una subcelda de vertido dentro de la celda objeto de gestión, teniendo muy presente en todo momento la estabilidad del crecido en altura de la subcelda. De esta forma, se acumulan los residuos en altura y se ocupa menos superficie en el plano horizontal, con lo que la generación de lixiviado es menor.

Por lo general, cuando una explotación no es controlada, se realizan varios frentes de trabajo. Esto resulta en una gestión contraproducente, que suele ocupar toda la superficie de vertido, y donde los parámetros de control no son previsibles. En muchos casos, todos los frentes son frentes de vertido.

En el caso de Lorca, se ha optado por la gestión en base a dos frentes de trabajo seleccionado diferenciados, estableciéndose caminos de acceso a los frentes de vertido bien definidos. De manera sistemática, se coloca el residuo, se compacta y se cubre, con periodicidad diaria, o máxima cada 3-4 días dependiendo de la época del año. En cada frente de vertido, se trabaja con un tipo de residuo diferenciado, pero ¿por qué? Todo el trabajo de explotación de este vertedero está enfocado a dos objetivos:

En primer lugar, la eliminación del lixiviado o la máxima reducción de su producción. Esto se consigue con la cobertura de todo el relleno de residuo y con la realización de pendientes de drenaje en esta cobertura que evacúen el agua de lluvia y eviten que se convierta en lixiviado.

En segundo lugar, la optimización del gas, que se consigue con la cobertura mencionada y la compactación de la masa de residuo. Para conseguir optimizar lo anterior, en el primer frente de trabajo seleccionado se deposita el residuo que está constituido por el rechazo de la planta, que tiene una granulometría pequeña, muy homogénea y fácil de compactar. Este es un residuo con un alto contenido orgánico, proveniente del hundido de trómel (primera separación en planta) y que pasa a las eras de compostaje, convirtiéndose después en rechazo del compost por no alcanzar las cualidades exigidas para el mismo.

Además, por el alto contenido en materia orgánica del residuo, se consiguen identificar las zonas del vertedero con esta cualidad que son más propensas a la generación de biogás.

Por otro lado, el segundo frente de trabajo se constituirá de residuos mucho más difíciles de manejar y compactar, muy heterogéneos, que llevan incluso trozos de voluminosos, donde el comportamiento del vertedero y su compactación, es mucho menos previsible.

En definitiva, con este tipo de selección se consigue retirar y separar el residuo con mayor cantidad de materia orgánica con el objetivo de colocarla de manera ordenada, alcanzar una mayor compactación, conocer la ubicación exacta del vertedero donde habrá una mayor desgasificación en el futuro y conseguir la regularización de las terrazas y los taludes de las bermas para su estabilidad y la estabilidad del conjunto.

Proceso explotación vertedero de Lorca.